Sonríes, sientes
y pocas veces lloras.
Al otro lado de tu mundo
la inexpresividad de tus movimientos
me cautiva, me congela, me hace eterna.
Al otro lado de tu mundo
te siento cada noche enredándote en mí
cálido y apasionado, recorriendo
con tus manos infinitas
la conglomeración de errores
que resulta ser mi cuerpo.
Al otro lado de tu mundo
inexpresiva, fría y calculadoramente
¿me amas?


1 comentario:
Es bastante bueno que siga escribiendo, srta. Gutierrez. Espero que mantenga éste excelente hábito.
Saludos.
Publicar un comentario